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EVOLUCIÓN DEL MERCADO DE COMBUSTIBLES

El poder de compra de los salarios se contrae frente a la nafta: se adquieren diez tanques menos que en 2023

La brecha entre el aumento de los combustibles y las remuneraciones, sumada a un esquema de compensación de las petroleras por el congelamiento pasado, posterga una posible reducción de precios hasta el mes de septiembre.

PorTendencia de noticias
18 jul, 2026 10:45 a. m. Actualizado: 18 jul, 2026 10:45 a. m. AR
El poder de compra de los salarios se contrae frente a la nafta: se adquieren diez tanques menos que en 2023

El poder adquisitivo de los trabajadores registrados sufrió una marcada erosión en relación con el costo de los combustibles, perdiendo la capacidad de adquirir casi diez tanques de nafta en menos de tres años. Esta tendencia se fundamenta en un incremento del valor de los hidrocarburos (558%) que superó ampliamente la evolución de los salarios medianos (311%) entre finales de 2023 y julio de 2026. A pesar de la reciente baja en el crudo internacional tras un cese al fuego en el conflicto de Medio Oriente, las petroleras mantienen los precios actuales para recuperar márgenes resignados durante los meses de contención mediante el mecanismo de “buffer”, proyectando una posible reducción recién para el mes de septiembre.


De acuerdo con un relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG), la capacidad de un salario privado registrado para llenar tanques de nafta súper de 50 litros pasó de 26,3 unidades en noviembre de 2023 a 16,4 en julio de 2026. Este deterioro se aceleró a partir del conflicto entre Estados Unidos e Irán en febrero de 2026; en aquel momento, un sueldo permitía adquirir 19,4 cargas plenas, lo que representa una caída de tres tanques en solo cinco meses. Desde el inicio de dichas hostilidades, el precio del combustible se incrementó un 27,2%, ritmo que los salarios no lograron acompañar.


El mecanismo de "buffer" y la contención de precios


Para evitar que la volatilidad del crudo internacional golpeara de lleno en la inflación interna, YPF implementó el 1° de abril un sistema de amortiguación denominado “buffer”, el cual fue replicado por el resto de las operadoras. Este esquema permitió que, mientras el barril Brent subía más del 50%, la nafta súper se mantuviera estable en torno a los $2.000 por litro entre abril y junio.


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No obstante, el sistema contemplaba una condición: “cuando el precio internacional del petróleo comenzara a bajar, el valor en el surtidor no bajaría de inmediato”. Según el análisis de la consultora 1816, durante la vigencia del buffer el combustible fue más económico de lo que dictaba el mercado internacional, por lo que el “sobreprecio actual no hace ni más ni menos que compensar a los refinadores y expendedores” por las ganancias resignadas.


A pesar de que el crudo Brent alcanzó su valor más bajo en tres meses (USD 82) tras un breve alto el fuego en junio, los precios locales no registraron movimientos a la baja. Fuentes del sector, consultadas por el medio Infobae estiman que la fecha para un ajuste descendente “suena lógico” en septiembre, aunque la consultora 1816 advierte que si se busca compensar la totalidad del congelamiento previo, los valores deberían sostenerse hasta mediados de noviembre. Se calcula que para alinearse con los precios internacionales, los combustibles deberían bajar un 16%, lo que impactaría en el IPC con una reducción de 0,65 puntos porcentuales.


En paralelo, la presión fiscal continúa actuando sobre el precio final. Mediante el Decreto 562/2026, firmado por el presidente Javier Milei, se aplicó un ajuste del 1% en los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono en julio, con un impacto de $21,19 por litro en la nafta. El Gobierno optó por diferir el grueso de las actualizaciones impositivas pendientes de 2024 y 2025 hacia el mes de agosto, manteniendo la estrategia de aplicar ajustes parciales para no presionar excesivamente el índice inflacionario.

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